viernes, 6 de septiembre de 2019

POESIA SIN PALABRAS


Desde el Castillo de Cullera....Nunca tuve la suerte de encontrármelo abierto, pero claro, iba a última hora de la tarde. Así que me quedaba en su falda contemplando embobado el Mediterráneo y la huerta valenciana, naranjos y arrozales. A lo lejos, y apenas distinguible, el lugar de mi recreo: Tavernes de Valldigna.


El Garbí, en Serra, en plena Sierra Calderona...En bici tardabas una hora y pico en llegar a su punto más elevado desde Valencia, mi barrio de Torrefiel. Decenas de libros han caído allí, verdad, Herman Hesse ? Imborrable el sabor que me dejó terminar ahí la lectura de Martin Eden, de Jack London.


Desde el Alto de la Cruz, en la montaña de Tavernes de Valldigna. Su escalada son palabras mayores en su tramo final, su camino muy serpenteante, pero el premio muy gordo, porque te encuentras durante el trayecto con restos de un castillo árabe y un manantial de agua muy rica. Justo aquí es donde me instalaba





Miradores, panorámicas familiares, elevaciones montañosas que escalé varias veces, con mi zurrón al hombro cargado de agua, naranjas que cogía por el camino, un bocata de atún con aceitunas, y el libro que me estuviera leyendo en ese momento. La primera y segunda serie de los Episodios Nacionales de Galdós las he despachado en estos queridos enclaves.

¿Me atrevería ahora a escalar hasta el Alto de las Cruces, en Tavernes de Valldigna

¿Y en bici subirme el puerto del Garbí?

Cuando lo hice, y fueron varias veces, fue con la soltura y el dinamismo infatigable de mi juventud, que no entendía de límites.

La recompensa era formidable: unas vistas que se me han quedado grabadas más allá de la memoria, en la piel casi.

En sus cimas, qué bien me sabían las naranjas recién arrancadas de sus ramas, el bocata me resultaba más sabroso, el agua hidrataba mi mirada y los renglones del libro entraban en mi mente como el aire que respiraba.

Ahora que lo pienso, nunca me llevé a esos mágicos lugares un libro de poemas.

Creo que, inconscientemente, sabía que el poema oculto que se esconde en un bello paisaje es insuperable.

La memoria agradable, la memoria bonita, la memoria imborrable inmortalizada en imágenes.....Es poesía pura

Una vez más,.... debo asomarme al mundo desde esos paradisíacos lugares una vez más, ...sí

5 comentarios:

  1. Estos recuerdos son los que alimentan el alma y se convierten en el 'pal del paller' ( trad.: palo alrededor del cual uno monta su pajar) de muchas de las actitudes del futuro
    Cuantas cosas se hacen cuando se tiene la fuerza en las piernas y en el ánimo, verdad?
    que vistas tan bonitas...! que lugar tan especial, aun sigue igual de virgen que entonces?
    El turismo de masas nos va borrando el encanto de los lugares, en todo el mundo.
    me encanta este post, también
    besotes
    mgts

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  2. En su conferencia en Madrid Quim Torra repitió un mensaje que ya ha dado en ocasiones anteriores y que es importante: en Cataluña no existe ninguna crisis de convivencia, como repiten Pedro Sánchez y su gobierno en funciones cada vez que pueden. No existe esta crisis, y no porque lo diga Quim Torra, sino porque así puede comprobarlo cualquiera que se tome la molestia de conocer la realidad de las ciudades y los pueblos de Cataluña, empezando por Barcelona y terminando por donde se quiera. Las palabras son absolutamente determinantes en política, y "crisis de convivencia" no es más que la versión socialista de la "fractura social" y el "conflicto civil" que tantas veces han enarbolado PP y Ciudadanos. Todas (crisis, fractura, conflicto) remiten a la idea de una sociedad invivible, donde los abusos y la violencia de todo tipo son hechos cotidianos. Es la idea que hace años que transmite el nacionalismo español de estado a través de sus partidos políticos y de sus medios de comunicación, dentro y fuera de España. Conflicto civil, clima prebélico, media población atemorizada, niños espiados o perseguidos por hablar castellano: son expresiones e imágenes que hemos escuchado o leído con insistencia desde antes del 1-O hasta hoy.

    Es una falsedad aplicar este esquema en Cataluña. Hay una cuestión, la de la independencia, que se supone que divide la opinión ciudadana en dos mitades, y otra cuestión, la del derecho a la autodeterminación, sobre la que también se supone que existe un acuerdo que llega al ochenta por ciento. Se supone, digo, a partir de sondeos, encuestas y resultados electorales, pero no se sabe ni se puede saber a ciencia cierta, porque el estado no permite celebrar un referéndum legal sobre esta cuestión, que sería la manera de saberlo. Pero bien: en caso de que sean estos los porcentajes, lo que no se puede afirmar sin mentir es que una opinión ciudadana dividida (incluso con posturas muy vivamente opuestas, como es el caso) equivalga a una crisis de convivencia. Afortunadamente, la convivencia entre las personas resiste esto y mucho más, porque la ciudadanía suele mostrar bastante más sentido común que sus representantes políticos. La razón de ser de la democracia es precisamente que los ciudadanos puedan dirimir sus diferencias de opinión, por encendidas que sean, de la manera más civilizada posible, que es votante.

    Torra señala que lo que hay, si acaso, es una "crisis de democracia". Lo que es cierto es que en España se ha producido en los últimos años un retroceso y un empobrecimiento de las libertades ciudadanas y los derechos civiles, que afecta directamente Cataluña y también ámbitos como la educación, la igualdad social o la libertad de expresión. Y lo que hay son partidos derechistas, o ultraderechistas, que propagan imágenes de apocalipsis y guerra civil, y un partido socialista que se aprovecha sólo rebajando un poco el tono: crisis de convivencia, que no suena tan fuerte. Y consiguen que la expresión se naturalice y entre dentro del debate cotidiano.
    Sebastián Alzamora

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  3. Hola. Emotivo y muy bien pergeñado el post de cimas, vegas y naranjas. "[...] el agua hidrataba mi mirada y los renglones del libro entraban en mi mente como el aire que respiraba".

    Mirando las fotos pensé que el conocimiento de los mapas nos cercena la visión del mar Mediterráneo. Lo sabemos limitado hasta Tiro y Sidón o el desagüe del Don apacible. No puede ir más allá, y eso nos entristece. Lo quisiéramos menos constreñido; extenderse por donde le placiera, como un hijo que se nos ha ido a buscarse la vida, llevado por el amor al Adriático, como alguien que ansíe la muerte y no pueda morir.

    Las naranjas de mi aldea tienen la acidez justa para que las añore, ahora que ni montado en tren alcance a arrancarlas de sus ramas. Fruto invernal. Ni siquiera eso es cierto, pues en el invierno de la vida estoy.

    Juntos para siempre, sin más linde que nuestra voluntad. El fogonazo que nos abrasa. Leyendo libros en los ojos del otro.





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  4. ¿Sabías, Talkin, que los romanos detestaban el mar? A pesar de sus grandes victorias contra los cartagineses a bordo de sus trirremes, no se sentían a gusto. Su infantería prefería la tierra firme y solo cuando sus siempre prácticos ingenieros incorporaron técnicas de infantería de tierra en los abordajes, es cuando únicamente se mostraron más conformes.

    Los padres indiscutibles del Mediterráneo, del Mare Nostrum, fueron los fenicios y los griegos... , y ese pueblo misterioso que los historiadores conocen por el nombre de Pueblos de Mar, supuestamente los hijos de la mítica Atlántida y la minoica Creta.

    Es viejo nuestro Mare Nostrum, pero lleno de recuerdos y cicatrices

    No veo yo ni a Sánchez ni a los demás dando lecciones de democracia..., ni tampoco a Torra. Efectivamente, estamos en manos de políticos de bajísimo nivel.

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  5. Por ejemplo...el tema del abordaje..En aquella época el abordaje se evitaba por todos los medios...Preferían mandar al fondo del mar a los barcos enemigos con acometidas de espolones puntiagudos o a distancia con fuego griego

    Pues bien..., en esto que llegan los romanos y se sacan de la manga un pasadizo vertical con forma de garfio que soltaban cuando estaban lo suficientemente cerca. El pasadizo se clavaba en la cubierta enemiga, y entonces la infantería romana se daba un paseíto militar sin necesidad de hacer el Tarzán. Estos romanos....

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