
Los que hablan solos siempre dieron miedo a Ilus, desde “chequetito“. Luego supo que eso se llamaba esquizofrenia. Pero cuando empezó a escribir algo más que no fueran apuntes y exámenes, desechó esa concordancia clínica porque díganme ustedes si no qué demonios es el acto de escribir sino hablar contigo mismo en primerísima persona. E Ilus no es esquizofrénico. O no mucho. ¡Pero si ni siquiera se le nota.!
Después, cuando comenzó a leer a los grandes poetas, un tal Antonio que cruzó la frontera francesa con su madre huyendo de quienes gritaban “¡ Viva la Muerte y muera la Inteligencia “ y se dejó en el bolsillo de su raído gabán un papelito escrito que ponía “estos días azules y este sol de la infancia…” (antes de morirse literalmente de pena), en otro momento escribió que “ quien habla solo espera hablar con Dios un día”.
Ese cliente llevaba más de una hora espantando moscas imaginarias y envuelto en un diálogo interno, musitando palabras ininteligibles junto con diáfanos insultos obscenos .
Ilus Bharman no tuvo más remedio que llamarle la atención. “Caballero, por favor, modere su lenguaje que se encuentra en un sitio público”
Esa clase de personas tan abstraídas y ensimismadas toleran mal que alguien les desconecte de sus catacumbas mentales. Se irritan y se indignan porque no entienden que todo el mundo no les entienda a ellos. Así que reunió la dignidad de guardia que aún le quedaba y con altivez pagó sus copas, lentamente se encaminó hacia la puerta de salida perseguido por la mirada curiosa de los demás clientes, y un instante antes de salir a la calle, se volvió y con un grito iracundo que extrajo de ese pozo ciego donde fermenta el odio, gritó con todas las fuerzas de sus pulmones.
- ¡Me las va a pagar, me las va a pagar. Esa puta no se ríe de mí!
Y cuando se entregan cabizbajos en las comisarías consiguen que más de un agente sienta lástima por él, y los más ceporros incluso una simpatía cómplice.
Increíble, pero cierto.
Hablar con Dios un día…Me pregunto si Dios debería conceder audiencia a los que matan por celos reales o ficticios antes de que se me adelante la otra pregunta de siempre, la de si Dios existe. No es posible que ningún Dios tolere las muertes absurdas.






Ha sido maravilloso comprobar lo bien que se lleva mi mascota S. con Big Leroy desde el principio. Mirad:
