¿Te acuerdas, mamá, cuando fui la mitad de tu vida?
¿ Y cuando en vano el destino nos desgajó?
Desde entonces tanto a tí como a mí el destino nos hirió
sin conseguir nunca el olvido, la ausencia ni el adiós
Piel sentí la tuya como cálida madera de roble amante,
líquidos calientes como savia en arcos de amor,
manos pulidas sobre la barriga como caricias lisonjeras,
ecos que llegaban a mis oídos .." te quiero...te quiero"
nadando mientras tanto en un pequeño mar de rosas esparcidas.
Fueron nueve meses sin correr del tiempo,
sin culpas ni resabios, todo tan sencillo, todo tan sabio,
sembrado tu vientre con florestas de ilusión nueva
Mientras dilatabas dolorida tus ansias de tenerme
Y expulsarme suavemente con tersura de una seda
Me acuerdo de aquello, mamá, de aquél cielo perdido
y como lloré al perderlo con mi llanto de recién nacido
un recuerdo en el que me hundo
y que entonces no sabía que para tí
era la canción más bonita del Mundo.
Y expulsarme suavemente con tersura de una seda
Me acuerdo de aquello, mamá, de aquél cielo perdido
y como lloré al perderlo con mi llanto de recién nacido
un recuerdo en el que me hundo
y que entonces no sabía que para tí
era la canción más bonita del Mundo.






