
Nunca imaginaron que por culpa de una huelga salvaje vivirían un romance salvaje. El Metro de Madrid totalmente paró por culpa de los señoritos sindicalistas jugando a los golpecitos de Estado y las paradas de autobuses se llenaron de almas en pena pugnando por no llegar tarde a donde tarde no podían llegar sin que les costara dinero y disgustos.
El caso es que esta pareja dejaba pasar un autobús, y otro, y otro, y otro más. No se subían a ninguno y no hacían más que mirarse como tontos. El amor a primera vista es como cuando te tropiezas con un adoquín suelto y te pegas una leche. Sí, te levantas, te sacudes el pantalón y miras alrededor por si alguien más se ha dado cuenta de que te has caído con todo el equipo. Una inevitable sensación de vergüenza se apodera de ti.
- Oye, perdona, pero has vuelto a dejar escapar el autobús.
- Igual que tú
- Yo tomo el sol donde me parece, pero tú estás esperando el autobús
- Perdona, bonito, pero normalmente es aquí donde doy de comer a las palomas
- No me lo creo
- Quien dice palomas, dice palomos, porque no me has quitado los ojos de encima. Es evidente que te estoy alimentando desde hace dos horas.
- No seas engreída. Estoy aquí tratando de descifrar el significado de los grafittis pintados en la marquesina. Soy una especie de Michael Lamgdon experto en simbología grafitera.
- No me digas…¿Y has conseguido desvelar el significado de alguno?
- Pues estoy a punto de descifrar el que tienes a tu espalda, pero me lo tapas con la cabeza , y como no la mueves porque estás todo el rato fijándote en mí, aquí me tienes, esperando a que se produzca un terremoto de seis grados para que la muevas un poco.
- Pues yo juraría que aquí el único que tiembla eres tú cuando bajas la mirada a mis pechos
- Es que tienes un grafitti pintado ahí, interés puramente profesional
- Es un tatuaje, listo. No un grafitti. A mí nadie me pinta las tetas con un spray como si fuera una pintada tipo “Abajo la Monarquía”
- Pues las tienes bien regias. Pena tengo de ser republicano y no poder rendirles vasallaje como merecen.
- Pues si te atreves te puedo pegar una hostia anarquista
- ¿Una hostia anarquista? ¿Esoloque-es?
- Una especie de hostia sin fronteras que te quita las ganas de votar de por vida, muchacho, porque te aseguro que después de dártela te quedas dando más botes que Maradona protestando un penalty.
- ¿Tu agresividad es congénita o es que te afecta la huelga salvaje del Metro?
- Atrévete a tocarme las tetas con la excusa de descifrar el Código da Vinci y lo comprobarás.
- Vaya, parece que viene otro autobús. ¿ Lo cojemos y nos dejamos de tonterías?
- Si lo cojemos juntos, sí.
Paró el autobús. Se abrió la puerta.
- Sube tú primero
- ¡Anda, pero si quedan caballeros!
- ……..
- oye, caballero, me has tocado el culo ayudándome a subir. Y no solamente que me lo has tocado, sino que me lo has magreado a base de bien. Seguro que me has dejado más de un cardenal.
- Sí, lo reconozco. Pero yo no tengo la culpa de que esta huelga sea salvaje y se contagie. Además, reconócelo, a tí te gustan las salvajadas.
- ¿Querrá la parejita de potrillos salvajes meter el bonobús en la puta ranura, que estoy loco por acabar el turno?, dijo el conductor del autobús con cara de salvaje urbano. Y ya sí, en silencio se sentaron, pero más juntos.
FIN
Ficha Técnica
La chica: Daky Dakyuska
El chico: iluso Luis
El conductor del autobús: Cameo estelar de Joel Schumacher
Guión: es un plagio de Romeo y Julieta, de Guilian Chespir
Vestuario: Ágata Ruiz de la Prada ( iluso), y Modas VAmpirella ( Daky)
Música: para matarme, pero me gusta