lunes, 25 de marzo de 2013

UNA HISTORIA DE AMOR


Pues resulta que no, quesmentirató. El poder de la Literatura es tan imponente que es capaz de reescribir la Historia al antojo de la imaginación de un autor con arte suficiente para tergiversar lo que le dé la gana de forma convincente y, lo que es peor, para siempre. Y si no, que se lo pregunten al eficiente Cardenal Richelieu, convertido en un felón y mal bicho para los restos por obra y gracia de Alejandro Dumas y las andanzas de tres más uno espadachines.

Homero fue el primer periodista de la Historia. Pero era un periodista de estos que si la noticia no se ajusta a lo que él quiere contar, retuerce su pescuezo lo que sea necesario hasta que cuente lo que le interesa contar; un periodista que moldeó una serie de acontecimientos históricos a la medida de una trágica historia de amor con cuernos por medio.

Chico guapo asiste a fiestorro palaciego y conoce chica mollar guapa casada con impresentable gordo, barbudo, desaseado y más machista que la serpiente del Paraíso. Chica guapa pica billetes con él para vivir tórrido romance sin importarles las consecuencias.

Y las consecuencias son que el marido cornudo coge un rebote de aquí te espero, le va llorando a su hermano rey de Micenas que le ayude a lavar tamaña afrenta cornudil y que, por dios, por dios, que no se olvide de fichar para la escuadra a los machacas campeones Ajax, Ulises, Patroclo, su primo de zumosol Aquiles y Arnold Chuachenegger para escarmentar a ese milonguero picaflor troyanito robamujeres.

Este picaflor tiene la santa suerte de tener un padrazo que, además de ser rey de Troya, es de esos papis que protejen a sus hijos aunque la caguen y la líen parda; y la suerte, también, de disfrutar de esa clase de hermano mayor que cuando uno mete la pata, se te queda mirando muy serio y te dice: " ¡ pero tú estás tonto o qué? !", y aunque te manda a la mierda, como es noble y buen hermano, saca la cara por tí aunque le hayas jodido bien. Hacedme caso que yo de eso entiendo mucho.

Resultado final según el periodista de la Agencia EFE de la época , sr. Homero: un cacao de mil pares que sirve para que Ajax, Menelao, Héctor, Aquiles, Patroclo  y unos cuantos miles más de extras la palmen heroicamente con tal de que el muchacho guapo se quede con la muchacha guapa. Es que, si al final, y a pesar de todas las desgracias, siguen juntos Paris y Helena, es una historia de amor que ha acabado casi bien aunque Troya haya acabado convertida en la Falla de Ná Jordana.

Todo muy romántico, verdad ? Yo no estaba ahí. Me ocurre lo mismo que a Homero, que no estaba ahí, pero me juego el cuello que lo que pasó en realidad fue lo siguiente:



Mirad el mapa. La ciudad-estado de Troya estaba situada en un enclave estratégico, en el cuello de botella del estrecho de los Dardanelos, que comunica el estómago rumiante del Mar Negro y el pequeñito Mar de Mármara con el mítico mar Egeo. Tan estratégico como las garitas a la entrada de Isla Mágica o Eurodisney. En ese estrecho, durante algunos meses al año, con los barquitos de vela de la época, era imposible remontarlo porque soplaba un viento en contra imposible de superar. Una especie de efecto embudo eólico parecido al del Estrecho de Gibraltar y nuestro dichoso viento de Levante. De manera que, si querían llegar a su destino comercial, o bien tenían que proseguir su ruta por tierra ( para lo cual tenían que pagar más derechos, cánones e impuestos a los aduaneros troyanos, señores de esa franjas de tierra y mar), o bien aguardar con los barcos amarrados las semanas o meses necesarios hasta que el ventarrón amainaba o cambiaba de dirección favorable ( para lo cual tenían que alojarse forzosamente en la ciudad de Troya, que les cobraba un pack por persona y día sin derecho a Spa igual que si se alojaran en un hotel de la cadena Barceló )
 Ese gran negocio acabó con la paciencia de los griegos, se les inflaron las pelotas y decidieron que ya era hora de tumbarles el chiringuito. Arrasaron Troya y les invitaron en lo sucesivo a cobrar aduana a su puñetero padre. Fue un puro asunto de negocios, como casi todo en el devenir de la Humanidad.
 Sólo money-money. Ni pizca de romantismo que valga. Lo siento.
 Pero esta historia tan prosaica y repetida a lo largo de la Historia ( los chipriotas son ahora los griegos aqueos de la época y Merkel una troyana que está pidiendo a gritos que le prendamos fuego), esta historia, digo, sí que tiene un salvavidas muy pero que muy romántico.



Nos encontramos con un enamorado de La Odisea y La Eliada, siempre con estos libros bajo el brazo, convencido hasta el delirio de que  Troya no fue una invención, una leyenda. A todo esto, sus academicistas colegas arqueólogos cachondeándose de él a troche y moche, rechifla que este hombre apasionado se pasaba por el forro. Le daba igual que se rieran de él, e igual le daba que se estuviera arruinando con el costo de sus excavaciones. Tenía un sueño por cumplir, una historia de amor desesperada, como la canción de Triana: encontrar Troya.
 Y la encontró por fin  más de tres mil años después en la colina de Hissarlik, desde donde se domina la entrada al estrecho de los Dardanelos. No podía estar en otra parte. Digamos que ese admirable soñador se creyó a medias las crónicas de Homero.
 Si era una historia de amor fatal, Troya podría no existir o encontrarse vaya usted a saber. Pero si era una ciudad-estado que floreció y se mantuvo de forma pródiga durante tanto tiempo en medio del desierto improductivo, es que era gracias a los tributos que cobraba a todo aquél que quisiera atravesar el estrecho. Y sólo podía estar ahí donde el visionario y romántico Heinrich Schliemann supuso desde el principio que podría estar.
 Cuando le cuento mi versión a Marga, reconoce que el mérito romántico de la historia de Troya pertenece por completo a este gran hombrecillo, que como un topo no se cansó de excavar hasta hacer realidad su sueño, pero que a ella le merece más la pena la versión de Homero sólo porque Aquiles acabó en el cuerpo de Brad Pitt...¡!
 Lo cual afianza mi creencia de que cada uno interpreta la Historia a la medida de sus desmedidas fantasías. ¡Qué jodía ! Total, no sé qué pueda tener Aquiles o Brad Pitt que no tenga yo, así que me voy a excavar un poco a ver si encuentro la respuesta porque si me hago esa pregunta es señal de que también tengo un sueño o estoy soñando.

4 comentarios:

  1. Leyendo tu entrada de hoy, querido Luisito, he recordado la obra "Juicio a una zorra" interpretada fantasticamente por Carmen Machi, la pude ver este invierno y cuenta la historia de Troya desde el punto de vista de la gran zorra Helena M A R A V I L L O S A! brutal, atroz y desgarrada
    Besucos

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  2. ¡Claro que es "mentirató"! ¿No te acuerdas de lo de las armas de destrucción masiva? Todo España salió a la calle y el señor bajito de bigote, mala leche y acento neotejano nos metió en un follón impresionante sin comerlo ni beberlo...
    Recuerdo haber ido a una manifestación ¡tremenda! aquí, en mi ciudad. Veías todo tipo de personas...Durante bastante trayecto fuí al lado de unas monjitas encantadoras, ya mayorucas, en uno de los lados y al otro, me "acompañaban" unos punkis vestidos de un negro tan intenso como el del hábito de las monjitas y que, llenos de estrellas de Mercedes-Benz repartidas por toda su anatomía, enarbolaban una bandera republicana. Niños pequeños, ancianos, estudiantes... Todos en la calle para pedir lo mismo. "NO a la guerra".
    Como sabeis muy bien, se impuso la mentira...
    Troya...Como todas las guerras. En algún sitio leí que la primera baja en cualquier guerra...¡es la verdad!

    Marisa, eso de "dame dos" es una orden que se da al bailar salsa en rueda.
    Te cuento: Se baila en círculo por parejas y uno de los integrantes del grupo tiene la responsabilidad de cantar a gritos la figura se hace en cvada instante (dame o dame una, dame dos, prima, prima con hermana, enchufa, enchufa doble, dile que no, sombrero, croqueta, aspirina, puente, setenta, dame arriba...) ¡Anímate! ;)

    ¡Un abrazo muy fuerte para todos!

    Ananda

    Ejemplo: http://www.youtube.com/watch?v=_74SIn4KaHQ

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  3. ¡Ja,ja,ja! Heinrich, Aquiles, soñador apasionado o Brad Pitt... Seguro que no tienes “na” que envidiarles...
    Para mí como profesor de historia ¡no tienes precio! Me encantan estas clases, que te enteras de too, tan bien contadas y aderezadas de humor, y dejando ahí abierta la interpretación de cómo sería en realidad?

    ¡Vaya con el Sr. Homero! Pues, era el Jesús Mariñas de su época!
    Es que, creo que si no hay “I love you”, no hay peliculón de historia que se precie..., Sin embargo, es cierto, como dices, el mundo también se mueve por el interés “money-money”..., así nos llevan esos míseros seres que ahora se llaman políticos. No sé, no sé... En algo habrá que creer. De momento, me apuntaré ver la peli de Troya, que no tiene mala pinta!

    Besos y abrazos,

    Nuria

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